Posturas y Dolor Lumbar

Relación entre el dolor lumbar y la postura sedente mantenida.

Uno de los factores que influyen en el dolor de la columna lumbar son las posiciones mantenidas que se repiten generalmente durante el transcurso de nuestro día, ya sea por situaciones de trabajo o por la rutina del día. 

Una de las posturas que menos tendemos a tomar en cuenta es la postura sedente sin conocer los cambios que pueden llegarse a provocar en la mecánica de la zona lumbar, en la nutrición del disco intervertebral, así como también en la longitud de los músculos de la cadena posterior de las piernas, factores que si se mantienen en el tiempo pueden desencadenar en patologías degenerativa discales, protusiones o futuras rupturas discales y por consiguiente en la compresión de raíces nerviosas que pueden llevar al dolor lumbar a la restricción de la participación y limitación a la actividad de las personas.

Si hablamos de la morfología de la espalda, cuando la curvatura de la columna lumbar –o lordosis- se encuentra alterada, nos encontramos con una situación de riesgo. Es ahí donde la postura sedente influye en estos cambios La carga sobre los discos depende de la postura. Las mediciones intradiscales demuestran que la posición sedente da lugar a presiones cinco veces mayores que las alcanzadas con la columna en reposo, además esta postura influye en el acortamiento de la musculatura isquiotibial (parte posterior del muslo) y de psoas.

 Los Isquiotibiales al estar en esta condición ocasionan la rotación posterior de la pelvis generando la rectificación de la columna lumbar aumentando la presión discal, la cual esta al ser mantenida en el tiempo genera la compresión del disco intervertebral afectando tanto en la nutrición como también en la hidratación de estos conllevando a futuro en una degeneración discal y por consecuencia dolor lumbar.

En cuanto al psoas, uno de los principales factores de su acortamiento es pasar muchas horas sentado. Personas que trabajan en oficinas, conductores, estudiantes, etc., son propensos a padecer este problema. 

Además, el acortamiento de esta musculatura impide o disminuye en gran medida los movimientos de anteversión que realiza la pelvis de forma natural provocando rigidez y disminuyendo la capacidad de flexión de cadera. A menudo, la limitación en la flexión de cadera es compensada con un aumento de la movilidad torácica(hipercifosis) todas estas alteraciones posturales a este nivel provocan una mayor afectación en la mecánica de la zona y en el aumento de las cargas en el disco aumentando del riesgo de dolor lumbar.