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Hernia L4-L5: síntomas y tratamiento

Si te dijeron que tienes una hernia en L4-L5 y no entiendes bien qué significa eso, estás en el lugar correcto. Una hernia es un tipo de lesión del disco intervertebral y, si se ubica entre las vértebras L4 y L5, se llama hernia L4-L5. Es uno de los niveles más frecuentes donde aparecen las hernias lumbares, y entender por qué ocurre justamente ahí, qué nervios puede comprimir y qué opciones de tratamiento existen, te permite tomar decisiones más informadas. Esta guía te explica la anatomía específica de este segmento, los síntomas más característicos, cómo se confirma el diagnóstico y cuándo realmente se necesita cirugía.

¿Qué es la hernia L4-L5?

L1, L2, L3, L4 y L5 es el nombre que se utiliza para ubicar a las vértebras lumbares. L4 y L5 son las dos vértebras lumbares más bajas antes del sacro. Entre ambas hay un disco intervertebral que actúa como amortiguador y permite el movimiento de flexión, extensión y rotación de esa zona. Una hernia L4-L5 ocurre cuando el núcleo gelatinoso del disco (núcleo pulposo) sale a través de un debilitamiento o rotura del anillo fibroso externo y desplaza material hacia el canal vertebral o hacia el foramen donde salen las raíces nerviosas.

Para entender el panorama completo de las hernias discales y sus distintos grados (bulge, protrusión, extrusión, secuestro), revisa la guía base sobre qué es una hernia discal. Aquí nos enfocamos en lo que es específico de L4-L5.

¿Por qué L4-L5 es uno de los niveles más frecuentes?

La columna lumbar concentra la mayoría de las hernias discales del cuerpo, y dentro de la lumbar los niveles L4-L5 y L5-S1 lideran las estadísticas. Esto no es casualidad. Hay tres razones biomecánicas principales:

  • Carga vertical: L4-L5 soporta el peso del tronco, los brazos y la cabeza prácticamente sobre un solo punto, especialmente al estar sentado o al levantar carga.
  • Movilidad combinada: gran parte de la flexión, extensión y rotación lumbar ocurre en estos dos niveles inferiores. Movimiento + carga = mayor riesgo de microlesiones acumuladas.
  • Transición lumbosacra: L5-S1 es donde la columna móvil se conecta al sacro fijo. L4-L5, al estar justo encima, recibe mucho del estrés de esa transición.

A esto se suman factores individuales: edad (los discos pierden agua después de los 30 años), genética, sedentarismo, técnica al levantar peso y postura prolongada. La hernia L4-L5 rara vez tiene una sola causa: suele ser el resultado acumulado de varios factores en el tiempo.

Síntomas más característicos

Los síntomas dependen de qué raíz nerviosa queda comprometida por la hernia, y eso a su vez depende de la dirección en que el material discal se desplaza.

Si comprime la raíz L5 (lo más frecuente)

Una hernia paramediana o posterolateral en L4-L5 suele comprimir la raíz L5, que sale por debajo del nivel y desciende hacia la pierna. Síntomas típicos:

  • Dolor lumbar bajo que se irradia por la cara lateral del muslo, la cara antero-lateral de la pierna, hasta el dorso del pie y el dedo gordo (dermatoma L5).
  • Hormigueo o adormecimiento en la cara externa de la pierna y en el dorso del pie.
  • Debilidad para levantar la punta del pie (dorsiflexión) o el dedo gordo. En casos avanzados aparece el “pie caído”.
  • Empeoramiento con la posición sentada, al toser, estornudar o pujar (maniobra de Valsalva, que aumenta la presión en el canal vertebral).

Si comprime la raíz L4 (menos frecuente)

Cuando la hernia es foraminal o extraforaminal en el mismo nivel L4-L5, puede comprimir la raíz L4 que sale por el foramen superior. Síntomas:

  • Dolor en la cara anterior del muslo y la zona medial de la pierna, hasta el tobillo.
  • Debilidad del cuádriceps (extender la rodilla) y reflejo rotuliano disminuido.
  • Adormecimiento en la cara medial de la pierna.
Dos siluetas humanas comparando la distribución del dolor según la raíz nerviosa comprimida (L4 vs L5) en una hernia L4-L5
Figura 1 — Distribución del dolor según la raíz nerviosa comprimida (L4 vs L5) en la hernia L4-L5

Por eso, dos personas con hernia L4-L5 pueden describir dolores en zonas distintas. La distribución del dolor es una de las primeras pistas para que el médico identifique qué raíz está comprometida sin necesidad de imágenes.

Señales de alarma — ir a urgencia

Acude a urgencia inmediatamente si presentas:

  • Pérdida de fuerza brusca en la pierna o el pie, especialmente si es severa o progresiva.
  • Dificultad para controlar la orina o las deposiciones.
  • Adormecimiento en la zona perineal (silla de montar).
  • Dolor intenso e incontrolable que no cede con analgésicos comunes.

Importante: en algunos casos el síndrome de cauda equina puede presentarse con síntomas del esfínter o adormecimiento perineal sin debilidad visible en las piernas, especialmente cuando la herniación es baja (L5-S1) y solo compromete las raíces sacras bajas. Sigue siendo una urgencia y requiere evaluación inmediata.

Estos signos sugieren síndrome de cauda equina o un compromiso neurológico severo. La literatura internacional reciente recomienda cirugía descompresiva dentro de 24 a 48 horas ante la sospecha de cauda equina, y evaluación quirúrgica dentro de 3 días cuando hay un déficit motor severo (Kögl et al., Dtsch Arztebl Int 2024).

Cómo se diagnostica

El diagnóstico de una hernia L4-L5 se construye en tres pasos:

  1. Historia clínica detallada: cuándo empezó el dolor, cómo se distribuye, qué lo empeora y qué lo alivia, qué síntomas neurológicos hay.
  2. Examen físico: el examen radicular incluye pruebas de provocación neural. El test de elevación de la pierna extendida (TEPE o SLR) — elevación pasiva de la pierna estirada con el paciente acostado boca arriba, positivo si reproduce dolor radicular entre 30° y 70° — es el más usado. Se complementa con dos modificaciones que mejoran su rendimiento: la maniobra de Bragard (dorsiflexión pasiva del pie al final del TEPE, aumenta sensibilidad) y el TEPE cruzado (elevar la pierna sana reproduce dolor en la afectada, alta especificidad para hernia). En la práctica clínica también se utiliza el término “signo de Lasègue” (reproducción del dolor al extender la rodilla con la cadera flexionada a 90°): suele usarse como sinónimo del TEPE, aunque técnicamente son maniobras distintas (Berthelot et al., Joint Bone Spine 2020). El médico también evalúa fuerza, sensibilidad y reflejos en zonas específicas asociadas a las raíces L4 y L5.
  3. Imágenes (cuando corresponde): la resonancia magnética (RM) es la prueba de elección para confirmar la hernia, su nivel exacto, su tamaño y la raíz comprometida. La radiografía simple aporta información sobre alineación e inestabilidad pero no muestra el disco; se usa en contextos específicos como trauma o sospecha de listesis. La tomografía computada (TC) puede ser útil cuando hay contraindicación para RM (marcapasos, claustrofobia severa) o cuando se necesita evaluar el componente óseo en detalle. La electromiografía (EMG) se reserva para casos específicos en que el médico necesita confirmar qué raíz nerviosa está comprometida o evaluar el grado de afectación neurológica.

Cuándo SÍ y cuándo NO pedir RM: en general, la resonancia no se pide en las primeras semanas salvo que existan banderas rojas o déficit neurológico. Las guías internacionales (NICE NG59, Guía Clínica MINSAL) recomiendan considerarla cuando los síntomas persisten más allá de las 6 semanas de tratamiento conservador bien conducido o cuando se evalúa una intervención quirúrgica.

Un punto importante: las imágenes deben interpretarse junto al cuadro clínico, no en aislamiento. Estudios poblacionales (Brinjikji et al., AJNR 2015) muestran que muchas personas sin dolor tienen hernias visibles en resonancia. Lo que define el diagnóstico es la correlación entre los síntomas, el examen físico y los hallazgos de imagen.

Qué considerar en una evaluación médica

Una evaluación clínica completa para sospecha o diagnóstico de hernia L4-L5 suele incluir:

  • Anamnesis dirigida: preguntas sobre cuándo empezó el dolor, cómo se distribuye, qué lo empeora o lo alivia, y si hay síntomas neurológicos (debilidad, hormigueo, alteraciones de esfínteres).
  • Examen físico: deambulación, TEPE (test de elevación de la pierna extendida), evaluación comparativa de fuerza muscular entre ambas piernas, fuerza al pararse en punta de pies (raíz S1) y talones (raíz L5), agacharse y levantarse de cuclillas (cuádriceps · raíz L4), sensibilidad en zonas específicas y reflejos rotuliano y aquiliano.
  • Decisión razonada sobre imagen: el examen clínico orienta cuándo corresponde pedir una resonancia. Si llevas menos de 6 semanas sin banderas rojas, la imagen no es la primera opción; si los síntomas persisten o hay signos neurológicos, sí corresponde estudio por imagen.
  • Correlación clínica + imagen: la lectura de la resonancia debería explicarse en relación con tus síntomas y examen físico, no como un informe aislado.

Si quieres una segunda opinión sobre cómo se está evaluando tu caso, una teleconsulta puede ayudarte a revisar el cuadro clínico con calma antes de tomar decisiones importantes.

Opciones de tratamiento

El tratamiento de la hernia L4-L5 sigue una escalera de menor a mayor invasividad. La gran mayoría de los pacientes mejora en las primeras 6 a 12 semanas sin necesidad de cirugía.

Esquema de las opciones de tratamiento de la hernia L4-L5 ordenadas de menor a mayor invasividad
Figura 2 — Opciones de tratamiento ordenadas de menor a mayor invasividad

Tratamiento conservador (primera línea)

  • Mantener movimiento dentro del dolor tolerable. La cama prolongada empeora la recuperación.
  • Educación sobre la condición y manejo de creencias. Entender que la mayoría de las hernias se reabsorben con el tiempo reduce el miedo y mejora la adherencia al plan.
  • Manejo del dolor con analgésicos comunes y, en algunos casos, antiinflamatorios bajo indicación médica.
  • Kinesioterapia progresiva orientada a corrección postural, control motor y fortalecimiento. La evidencia reciente (Thavarajasingam et al., Brain & Spine 2025) muestra que el ejercicio, la manipulación y la tracción tienen efectos significativos en la reducción del dolor y la discapacidad asociadas a hernia lumbar.
  • Tiempo: estudios de regresión espontánea (Rashed et al., J Neurosurg Spine 2023) muestran que una proporción significativa de hernias se reabsorbe naturalmente, especialmente las extrusiones y los secuestros.

Procedimientos intermedios

Cuando el dolor radicular persiste después de 6 a 12 semanas a pesar del tratamiento conservador, el especialista puede considerar infiltraciones epidurales guiadas por imagen como puente terapéutico. No curan la hernia, pero alivian el dolor y permiten avanzar con kinesioterapia.

Cirugía (cuando realmente se necesita)

La evidencia reciente (Hammed et al., Cureus 2024) confirma que el tratamiento conservador sigue siendo la primera línea, salvo presencia de déficit neurológico o síndrome de cauda equina. La cirugía está indicada en escenarios específicos:

  • Dolor radicular persistente que no responde al tratamiento médico bien conducido durante al menos 6 semanas, según la Guía Clínica MINSAL. La literatura internacional reciente (Kögl et al., Dtsch Arztebl Int 2024) reporta rangos de 6 a 12 semanas dependiendo de la severidad de los síntomas y la respuesta clínica.
  • Déficit neurológico progresivo (debilidad creciente).
  • Síndrome de cauda equina (urgencia).

La técnica más usada es la microdiscectomía, que retira el fragmento herniado a través de una incisión pequeña. La recuperación habitual es relativamente rápida en la mayoría de los pacientes seleccionados correctamente.

Como toda intervención quirúrgica, la microdiscectomía tiene riesgos: reincidencia de la hernia (~5-15% según las series clínicas), infección, lesión nerviosa o persistencia del dolor (síndrome post-laminectomía). El cirujano debe explicarte estos riesgos antes de tomar la decisión.

Si tu hernia L4-L5 cumple los criterios clínicos definidos por la Guía MINSAL, en Chile puedes activar la cobertura GES de hernia del núcleo pulposo lumbar. Revisa el proceso paso a paso para activar el GES.

Mitos y realidades

MitoRealidad
“Si la resonancia muestra una hernia, hay que operar.”La decisión quirúrgica depende del cuadro clínico, no de la imagen aislada. Muchas personas tienen hernias asintomáticas que no requieren tratamiento.
“Hacer reposo absoluto es lo mejor para una hernia.”Las guías internacionales recomiendan mantener actividad dentro del dolor tolerable. El reposo prolongado empeora la recuperación.
“Una hernia siempre deja secuelas permanentes.”La mayoría de las hernias se reabsorbe con el tiempo y los síntomas mejoran. Las secuelas neurológicas permanentes son la excepción, no la regla.
“Si me opero, vuelvo al 100% rápidamente.”La cirugía resuelve la compresión nerviosa, pero la recuperación funcional completa requiere kinesioterapia, tiempo y ajustes en hábitos diarios.
“Una hernia L4-L5 me obliga a abandonar el deporte.”Una vez resuelto el episodio agudo, la mayoría de las personas vuelve a su actividad física habitual con ajustes en técnica y progresión adecuada.
“Las inyecciones epidurales son la solución.”Las infiltraciones alivian el dolor pero no curan la hernia. Son un puente terapéutico que permite avanzar con kinesioterapia mientras el cuadro se resuelve naturalmente.
“La hernia ‘se salió de su lugar’ y hay que ‘meterla de nuevo’.”El material discal no se reintroduce mecánicamente. La hernia o se reabsorbe biológicamente con el tiempo, o se retira quirúrgicamente cuando hay indicación. No existe ninguna manipulación que “meta la hernia en su sitio”.

Cuándo consultar a un especialista

Conversa con un especialista en columna si:

  • Tu dolor lumbar lleva más de 6 semanas sin mejorar.
  • Apareció dolor irradiado a la pierna que limita tus actividades diarias.
  • Notas debilidad, hormigueo persistente o cambios en el control de esfínteres.
  • Ya te hicieron una resonancia con hernia L4-L5 y necesitas entender qué hacer.

Si quieres una evaluación clínica detallada de tu caso o una segunda opinión sobre un diagnóstico ya hecho, conversemos en una teleconsulta y revisamos tus imágenes y síntomas en conjunto.

Este contenido es educativo y no reemplaza la evaluación de un traumatólogo especializado. Si tienes síntomas persistentes o señales de alarma, consulta a un médico.

Preguntas frecuentes

¿Por qué la hernia L4-L5 es tan frecuente?

El segmento L4-L5 es uno de los puntos de mayor carga biomecánica de la columna lumbar. Soporta la mayoría del peso del tronco y permite gran parte del rango de flexión y rotación lumbar. Esa combinación de carga vertical y movimiento explica por qué L4-L5 y L5-S1 concentran la mayoría de las hernias discales lumbares.

¿Qué nervio comprime una hernia L4-L5?

Depende de la dirección del material herniado. Una hernia paramediana o posterolateral comprime con más frecuencia la raíz L5 que desciende por el receso lateral. Una hernia foraminal o extraforaminal puede comprimir la raíz L4 que sale por el foramen del mismo nivel. Por eso, dos pacientes con hernia L4-L5 pueden tener distribuciones de dolor distintas.

¿Toda hernia L4-L5 necesita cirugía?

No. La mayoría de las hernias lumbares responde al tratamiento conservador en las primeras 6 a 12 semanas. Las guías internacionales recomiendan reservar la cirugía para casos con dolor radicular persistente que no responde al tratamiento médico, déficit neurológico progresivo o síndrome de cauda equina (urgencia).

¿Cuándo es una urgencia que requiere ir al servicio de urgencia?

Si presentas pérdida de fuerza brusca en la pierna o el pie, dificultad para controlar la orina o las deposiciones, o adormecimiento en la zona perineal (silla de montar), debes acudir a un servicio de urgencia inmediatamente. Estos signos sugieren un síndrome de cauda equina y requieren evaluación quirúrgica urgente.

¿La resonancia es siempre necesaria?

No al inicio. La mayoría de los episodios de dolor lumbar con o sin irradiación leve no requiere imágenes en las primeras semanas. La resonancia magnética se indica cuando los síntomas persisten más allá del tratamiento conservador, cuando hay déficit neurológico progresivo, o cuando se considera la cirugía. Pedir una resonancia muy temprano genera hallazgos incidentales que confunden el diagnóstico.

Referencias científicas

Este artículo cita las siguientes fuentes revisadas por pares y guías clínicas oficiales:

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  10. Berthelot JM, Darrieutort-Laffite C, Arnolfo P, et al. (2020). Inadequacies of the Lasègue test, and how the Slump and Bowstring tests are useful for the diagnosis of sciatica. Joint Bone Spine, 88(1):105030. Revisión Ver fuente →

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